Por Genesis Guerra

5 errores de marketing que cometen las empresas en verano (y cómo evitarlos antes de que llegue septiembre)

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Cada julio sucede lo mismo. Empresas que llevan meses invirtiendo en marketing, construyendo audiencias y optimizando campañas entran en modo pausa. Reducen presupuesto, aparcan decisiones, dejan que el pipeline se enfríe y esperan a septiembre como si fuera el reinicio de un contador.

El problema no es el verano. El problema es lo que pasa en septiembre: esas mismas empresas retoman el ritmo sin datos, sin estrategia y con la competencia que sí trabajó en verano ya tres pasos por delante.

Hemos identificado cinco errores que se repiten año tras año con una regularidad sorprendente. No son errores de presupuesto. Son errores de criterio. Y todos tienen solución antes de que arranque el Q4.


Error 01: Pausar la inversión publicitaria porque «hay menos conversiones»

La lógica parece sensata: si la gente no compra en agosto, ¿para qué invertir? El razonamiento es comprensible, pero el coste real de esta decisión se paga meses después.

Cuando se reduce presupuesto en verano de forma brusca, ocurren tres cosas que perjudican directamente el rendimiento de septiembre en adelante. Se pierde posicionamiento en la subasta publicitaria frente a los competidores que mantienen presencia. El CPM sube cuando se reactiva la inversión porque el algoritmo necesita tiempo para volver a aprender. Y el pixel deja de acumular señales de calidad que son fundamentales para la optimización de campañas.

Las plataformas publicitarias no entienden de vacaciones. Si dejas de alimentarlas, en septiembre compites desde cero, no desde donde lo dejaste.

La clave está en distinguir entre reducir inversión donde tiene sentido —campañas de conversión directa en sectores con baja demanda estacional— y mantener presencia activa en branding y prospección, que son precisamente las etapas que más se benefician de la menor competencia en subasta que caracteriza al verano.


Error 02: Confundir «menos tráfico» con «estrategia fallida»

El tráfico orgánico y de pago baja en verano en muchos sectores. Eso es normal y esperable. Lo que no es normal es interpretar esa bajada como un fracaso de la estrategia y tomar decisiones estructurales basadas en un dato estacional.

Hemos visto empresas cambiar de agencia en agosto porque «los resultados eran peores que en mayo». O pausar una estrategia de contenidos que llevaba seis meses construyendo autoridad porque el tráfico bajó un 20% en julio. El contexto importa. Los datos sin estacionalidad son ruido.

Antes de que llegue el verano, toda empresa debería tener establecidos sus benchmarks estacionales: qué es razonable esperar en julio y agosto para su sector específico, y qué constituiría una señal de alarma real que justifique una decisión de cambio. Sin ese marco de referencia, se toman decisiones en caliente sobre datos fríos, y eso sale caro.

El verano es, además, el momento ideal para hacer una auditoría de analítica: limpiar eventos mal configurados, revisar la atribución de conversiones, preparar cuadros de mando que en septiembre permitan actuar con datos fiables desde el primer día. Ese trabajo en silencio vale más que cualquier euro adicional en paid media.

Para profundizar en cómo medir con rigor y alcanzar los objetivos de negocio con datos reales, recomendamos leer este post sobre cómo alcanzar tus KPIs en marketing y ventas.


Error 03: No tener el Q4 planificado antes del 1 de septiembre

Septiembre llega y empieza la carrera: vuelta al cole, campañas de otoño, preparación del Black Friday, planificación de Navidad. Todo a la vez, con los equipos recién incorporados y sin un plan previo.

El resultado habitual es una ejecución reactiva que consume presupuesto sin una estrategia clara detrás. Briefings urgentes, creatividades producidas con prisas, presupuestos decididos sobre la marcha. Y en ese contexto de urgencia, se cometen los errores más costosos.

Las marcas que llegan a septiembre con el Q4 ya diseñado —creatividades en producción, segmentos de audiencia definidos, presupuestos asignados por etapa de funnel— tienen una ventaja estructural sobre las que empiezan desde cero. No es una ventaja de presupuesto. Es una ventaja de método.

El verano no es un parón. Es la ventana de planificación del mejor trimestre del año, y las empresas que la aprovechan no lo hacen porque tengan más recursos: lo hacen porque entienden que la calma de julio y agosto es exactamente el espacio que necesita una buena estrategia para desarrollarse sin la presión de los resultados inmediatos.

Si estás pensando en construir una estrategia de marketing digital sólida para el Q4, este artículo explica paso a paso cómo crear una estrategia de marketing digital exitosa desde la definición de buyer personas hasta la selección de canales.


Error 04: Ignorar los sectores que en verano tienen pico de demanda real

El «verano es malo para los negocios» es una generalización que no aplica a todos los sectores por igual, y actuar como si fuera una verdad universal puede ser muy caro para determinados negocios.

Turismo, hostelería, e-commerce de moda y ocio, festivales, servicios de delivery, productos de exterior o cualquier marca vinculada al consumo estival tiene su momento de mayor actividad entre junio y agosto. Las empresas de estos sectores que no han preparado su estrategia digital para el pico estival llegan tarde, pagan más caro el inventario publicitario y compiten en inferioridad de condiciones contra marcas que llevan semanas optimizando.

El error no es no invertir en verano. Es no saber cuándo es tu verano.

La segmentación sectorial debería guiar el calendario de inversión a lo largo de todo el año. Para marcas con pico estival, eso significa campañas específicas de temporada con creatividades adaptadas al momento, segmentos de audiencia activados con antelación suficiente y presupuestos escalados de forma gradual para evitar disparar el CPM en el momento de mayor competencia.

El objetivo es estar presentes antes de que el resto decida que es momento de gastar. Ese timing marca la diferencia entre una campaña rentable y una cara.


Error 05: No aprovechar el verano para ordenar lo que el día a día no deja

Este es quizás el error más silencioso de todos, y el que más caro sale a largo plazo.

El ritmo habitual de trabajo no deja tiempo para revisar si la analítica está bien configurada, si los embudos de conversión tienen fugas, si la atribución refleja la realidad o si la arquitectura de campañas sigue siendo la más eficiente. Todo eso se aplaza con la promesa de «ya lo miraremos». Y nunca se mira, porque siempre hay algo más urgente.

El verano, con menos presión operativa, es el momento natural para hacer ese trabajo de fondo que ningún otro trimestre permite. Las empresas que lo hacen llegan a septiembre con una base técnica sólida y con datos en los que confiar. Las que no lo hacen siguen cargando con deuda técnica que les cuesta dinero real en cada campaña, aunque no siempre sean capaces de cuantificarlo.

Una revisión completa del ecosistema digital en verano debería incluir: estado de la analítica y configuración de eventos, atribución de conversiones por canal, estructura de cuentas publicitarias y coherencia entre campañas, SEO técnico y velocidad de carga, y arquitectura de contenidos de cara al Q4.

No es trabajo de ejecución. Es trabajo de estrategia de marketing. Y es exactamente el tipo de trabajo que marca la diferencia entre una estrategia que funciona y una que simplemente existe.

El patrón que hay detrás de los cinco errores

Hay un denominador común en todos estos errores: la ausencia de un sistema que permita tomar decisiones de marketing con criterio, independientemente del momento del año o de la presión operativa del equipo.

Las empresas que no pausan en verano, que llegan a septiembre preparadas y que convierten el Q4 en su mejor trimestre no lo hacen porque tengan más presupuesto. Lo hacen porque tienen un método. Saben exactamente qué medir, cuándo actuar y dónde está el margen de mejora en cada momento del ciclo.

En PHI trabajamos precisamente desde esa filosofía. Implementamos un Marketing Operating System que estructura todo el ciclo de estrategia, planificación y ejecución de forma que cada decisión tenga un propósito claro y cada acción contribuya a un resultado medible. No es ejecución urgente. Es sistema.

Genesis Guerra

Desde que tengo memoria, me ha apasionado la comunicación y la creatividad. Mi experiencia en el marketing digital nace dedicándome al copywriting y el marketing de contenidos. Luego, sigo mi aprendizaje en otras áreas como el diseño, la estrategia, el project management y publicidad paid. 

He trabajado en destacadas agencias de marketing y publicidad en Venezuela y Argentina, y como profesional independiente en proyectos en República Dominicana, México y Colombia. 

Actualmente soy Marketing Manager en PHI, donde mi experiencia se fusiona para desarrollar estrategias y coordinar acciones de marketing y comunicación.

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